24.2.12

Che, gracias por existir

Jack White canta, en los tres primeros versículos del capítulo 7 del 'De Stijl' (y sé que no le va a ofender demasiado la analogía): "well, I'm back in school again / and I don't really know anyone / I really wanna be your friend...".
[Antes de seguir o de comenzar incluso, ¿nunca estuvieron reflexionando sobre algo mientras escuchaban una canción, y cuando le prestaron atención la respuesta a todo vino así, como un bochazo de helado en la cara, en el instante donde escucharon la letra que tenían de fondo? ¿Es estúpido ponerme a pensar causas... cósmicas acaso?]
Una tarde llegué a lo que ahora llamo Plaza Seca, pero en ese momento era un agujero del infierno hirviente de piedritas ámbar chiquititas, un pasillo largo y al aire libre donde al final, había un bosquecito de árboles con sombra que sin embargo no representaban ningún alivio. 2 de febrero en el hemisferio sur, figúrense por favor. Y yo escuchando el "Afuera vienen los lobos...", sí, y sintiéndome lobo yo mismo, con esa actitud de ¡ahora los voy a conquistar a todos!, mientras los dragones de la ciudad de Córdoba paseaban (apuntes de ingreso dixit) y el sol, a lo alto, me quemaba la coronilla. Yo no aguantaba más en casa, primero porque estaba solo, segundo porque hacía calor, tercero porque era mi PRIMER DÍA EN EL NIVEL UNIVERSITARIO, y sin dejarme de acordar de Sammy en ningún momento, que dormía con la mochila y ya vestido para ir al colegio, yo estaba listo dos horas antes y, como no podía aguantar más en casa, una hora y media antes ya estaba caminando por la Chacabuco -ignoraba el camino más corto para llegar y no me importaba si me perdía porque, de cualquier manera, había salido demasiado temprano.
Che, yo no esperaba un ejército de ingresantes, no lo esperé en ningún momento hasta que vi el ejército; cuando llegué yo, éramos 5. Una chica que hoy estaba con una remera amarilla, la vi por la ventana; José, que ya dejó la facultad, y dos locales que aparentemente se conocían porque no dejaban de hablar. "Che... ¿y cuándo comenzamos a hablar en sánscrito?". Ta bien, había llegado hora y media temprano, pero en el calor y todo ya me estaba aburriendo.

Yo no sé qué haría hoy sin esas noches por Ciudad mientras caminamos, bajando bajando bajando, no se escucha un solo grillo y no hace más calor ya a esta altura, y sólo pasaron 20 días; me dijo mi vieja que en la universidad iba a conocer gente copada pero mi vieja no sabe nada, ella no los conoce, son más que copados. Aprender aprendí, aprendí a desaprender, hoy nos aprendieron que desaprendamos, y yo aprendí que en realidad no estoy aprehendiendo tanto en comparación con la confusión que convirtió mi cabeza en un caldo de sintagmas nominales: la carrera recién empieza, el desafío es no ser cagón, entender por qué estoy parado -o sentado- donde estoy y a dónde voy a llegar -porque sentado también se llega a muchos lados.
El intercambio con la gente, cosa que este último tiempo realicé como primordial, es mucho más que primordial: si pudiera tan sólo hacerme amigo de cada una de las personas que van y vienen con sus bolsos en una terminal de ómnibus... pero esas cosas no se pueden, y para eso inventaron la facultad los jesuitas, qué joder. Cada alma me enseñó algo. Cada alma tiene una manera de ver el mundo y encima, todos hablamos el mismo idioma -de ahí la idea de desaprender: Cardenal, estás sumamente equivocado, no es solamente el idioma lo que nos hace distintos; somos NOSOTROS los que nos llamamos a ser distintos. Y esta reflexión, más que nada agradecimiento de parte de esta conspicua institución como es el Asteroide B-612 (ya ni sé si se merece el título, ya en realidad dejé de saber muchas cosas), agradecimiento hacia las personas que en estos 20 días me enseñaron cosas, me enseñaron a desaprender cosas, me regalaron señaladores el día de la muerte de Spinetta y me ayudaron a que las piedritas ámbar no sean representación del infierno sino más bien de un purgatorio moderado; en fin, gracias*. Brindis por el comienzo pero ustedes pongan el espumante.


*Un poco más concretamente: Vicky me dio muchas ganas de escribir esto que yiraba pero no lo tenía explicitado ni en mi cabeza. No voy a transcribir lo que me dijo porque ella lo transmitió como un secreto, pero un agradecimiento doble y un espumante doble. Ser proactivo, qué expresión linda, che.

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