7.2.12

El Madmo

Les digo la verdad, sí, Guadalupe (representación en persona de todas mis obligaciones académicas por el momento, que no leerá esto mientras yo no figure demasiado en el blog de la universidad), quien suscribe tendría que estar estudiando la evolución lingüística del español. Por supuesto que es un tema que me interesa; más que interesarme, fue la razón misma por la que me metí a estudiar lo que estudio. Pero vos lo sabés bien, Guadalupe, tan bien como yo: lo más difícil de estudiar es comenzar, y yo todavía no comencé. Y sabés bien, porque seguramente dormís con el cronograma bajo la almohada, que todo esto de la evolución lingüística del español es para mañana; lo sabés casi tan bien como el estudio comparativo que hiciste entre el sánscrito y el griego antiguo. Pero hay algo que no me va a dejar empezar por el momento y quisiera comunicar a ustedes a través de mi prosa para nada concisa.
Le dije a Carmën (una de las colaboradoras tácitas más activas del asteroide) que iba a escribir esto mañana, pero como Johnny Carter, para mí mañana es más tarde que hoy y hoy es mucho más tarde que ahora; y ahora mismo esto no puede esperar, porque lo estoy degustando como degusto mi café con leche, se los presento, a mi izquierda.

El álbum en cuestión (saltando etapas innecesarias de introducción) se llama El Madmo. Realmente, no sé bajo el estandarte de qué conglomerado creativo catalogarla, pero poco importa; les sorprenderá tanto como a mí conocer esta faceta de una artista consagrada como es Norah Jones. Especialmente si son admiradorxs de Norah, y si en su momento pensaron que "Norah Jones y Jack Johnson harían la pareja más tierna del mundo en nombre de la libertad musical y la paz mundial..." y cuando pensaban (si es que alguna vez se les cruzó por la cabeza) que Norah y Jack son dos personas que seguramente nunca fumaron marihuana, hasta que un día un buen santo les dijo que Jack Johnson fuma marihuana a dos manos (Charlie dixit), y ahora se están enterando (como yo, y amén a la desgracia o a la suerte) que seguramente Norah también fuma mucha marihuana.

La faceta desconocida y surge (no se lo veían venir) que el álbum es una cosita punk muy tierna, algo así como una PJ Harvey, pero no quiero meter moco porque no soy muy familiar con PJ. Con Patti tampoco. Espero no errarle si digo que es parecido a esas dos princesas. Con Norah Jones a la voz (y no recuerdo haber oído un piano en todo el rato que estuve escuchando este disco), cuando me lo compré (ok, no) pensé: "bien... esto va a ser algo promisorio o por lo menos muy, muy insospechado". La portada me hace acordar a los mejores álbumes ska-punk californianos que marcaron mi adolescencia media; otro aspecto atípico porque el álbum salió en el año 2008 y Norah es neoyorquina. Púuuumba.

Con ustedes el Madmo. Ahora sí, a disfrutar mi diccionario etimológico indoeuropeo. Agradecimientos especiales a
http://www.diluviosonico.blogspot.com


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